El título El Sombrero de Plumas Negro indica acertadamente el elemento más llamativo en el retrato de esta joven. Su repentina postura resulta muy atípica para Klimt, parece ser un momento de contemplación. El espectador puede tener la impresión de haber atrapado a esta dama sofisticada en una situación muy privada, casi sintiéndose como un voyeur (persona que asiste en escenas eróticas). Para Klimt, el retrato de una mujer era, generalmente, una muy representativa construcción.




El Sombrero de Plumas Negro
óleo sobre lienzo •