Los diseños de William Morris para tejidos, papeles de pared y otras artes decorativas revolucionaron el gusto victoriano y contribuyeron al renacimiento de las artes textiles tradicionales y dieron lugar al movimiento Arts and Crafts (“artes y oficios”) en Inglaterra. Cuando era un estudiante de Oxford, Morris recibió una profunda influencia de los escritos y la arquitectura de John Ruskin y los viajes que realizó al norte de Francia y Bélgica sentaron las bases de su fascinación por el arte medieval. Morris recibió el encargo de diseñar una casa y quedó fascinado por proceso de decorarla y amueblarla, debido a lo cual creó posteriormente una asociación de “trabajadores de las Bellas Artes”, que incluían al prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti. El grupo recibía encargos para decorar iglesias nuevas, lo cual incluía vidrieras y pinturas en el techo. A lo largo de su vida, Morris diseñó más de 50 papeles de pared y participó en revolucionarios experimentos de color con tinte vegetal. Los diseños de papel de pared de Morris, impresos a mano mediante bloques de madera, representaban enredaderas, frutos y guirnaldas de flores, lo que demuestra el interés que el artista tenía por el naturalismo. Aunque caros, sus papeles de pared podían encontrarse en muchos hogares de clase media durante la década de 1890.




El ladrón de fresas (Diseño de flor y pájaro)
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