Redon perteneció a la misma generación de los impresionistas Claude Monet y Paul Cézanne, pero él creía que su devoción a temas cotidianos limitaban severamente las posibilidades de sus trabajos. El suyo era un estilo fantástico e imaginativo. Escenas religiosas y místicas como “La Aparición” son frecuentes en las obras de Redon; las reproducía sin respetar las tradiciones académicas, en un estilo personal muy colorido e incluyendo texturas.




La Aparición
óleo sobre lienzo •