'Retrato de un hombre' de Hals es sorprendente por su simplicidad compositiva y su unidad tonal, ambos aspectos indicativos de la progresión estilística del artista durante la década de 1630. La figura parece estallar fuera del borde inferior del lienzo. La sensación de una fuerte presencia física se debe al efecto espiral creado por el codo sobresaliente de la izquierda del espectador y la mano que sostiene un par de guantes que se extienden desde la tela tensada a la derecha. Los guantes que se sostienen en la mano, en lugar de usarlos, se consideran un gesto de amistad, que en este caso se ofrece al espectador. Es evidente que Hals pintó muy rápido, de manera impulsiva y fluida, variando la textura de la superficie de pintura elevada, de modo que el tratamiento de la ropa y la tela está en marcado contraste con los rasgos faciales más bien delgados. Los acentos de color en esta etapa tienen un valor reducido. Hals logra que lo impermanente parezca permanente y que el móvil esté inmóvil. Esta ilusión es el equivalente a un fotograma congelado en técnica cinemática. Dada la pirotecnia visual y la destreza técnica que aumentaron con los años, no es de extrañar que Hals fuera tan admirado en Francia durante el siglo XIX por artistas como Edouard Manet y Vincent van Gogh. - Durante más de tres años, hemos estado presentando arte a diario a más de 300.000 personas en todo el mundo. Si aprecias nuestro trabajo aquí, descubrirás cómo puedes apoyar a DailyArt: http://support.getdailyart.com (el enlace también se encuentra debajo de este texto).




Retrato de un hombre
óleo sobre lienzo •