Esta pintura escandalosa nos muestra una imagen imaginada de Cristo entrando a Bruselas. Con dificultad podemos verlo entre toda la conmoción. Ensor utilizó la descripción de la llegada de Cristo a Jerusalén del Nuevo Testamento y transformó la historia a su pintura representando un tipo de mascarada. La gente está cantando, bailando, discutiendo, besándose y saludándose unos a otros. Sus pancartas dicen lemas como: "La mostaza Colman", "Los carniceros de Jerusalén", "El agradecido samaritano" o "Viva el bienestar". En estos lemas, podemos ver toda la sección transversal de las creencias y deseos de la sociedad del siglo XIX. El giro se encuentra en la figura de Cristo, que está representado como el propio Ensor.


La entrada de Cristo a Bruselas en 1889
óleo en lienzo • 252,5 x 430,5 cm