Donado por Alexandre Cabanel al museo de su ciudad natal, esta pintura es un trabajo ejemplar del artista y fuertemente representativo de sus logros durante este periodo. La figura clásica del cuerpo lánguido de Fedra se extiende por el lienzo. Casi tan blanco como la sábana que la cubre, su cuerpo contrasta dramáticamente los vívidos colores de la escena. Los detalles de los rasgos arquitectónicos, pieles, telas, y los trajes de los sirvientes se presentan suntuosamente y crean una atmósfera de lujo exótico. Cabanel utilizó a la esposa de un baquero prominente como su modelo. El hecho de que representara la significativa figura clásica de Fedra en esta forma – tanto frágil como vanal – fue fuertemente criticado en el Salón de 1880, donde la proliferación de detalles "insignificantes" también fue tomado en cuenta. A pesar de todo, fue precisamente la confusión de vanalidad y exceso de la pintura, lo que la hizo una alegoría nostálgica adecuada de la sociedad del Segundo Imperio.
En la Mitología Griega, Fedra era la hija de Minos y Pasífae, esposa de Teseo, hermana da Ariadna, y la madre de Demofante de Atenas y Acamas. A pesar de estar casada con Teseo, se enamoró de Hipólito, el hijo de Teseo nacido de Hipólita, reina del Amazonas, o Antíope, su hermana. Eurípides puso esta historia en la escena Ateniense en dos ocasiones; una versión sobrevive. Según algunas fuentes Hipólito había rechazado a Afrodita para continuar siendo un firme y virginal devoto de Artemisa, y Afrodita hizo que Fedra se enamorara de él como un castigo. Él la rechazó. En una versión, la nodriza de Fedra de dijo a Hipólito de su amor, y él juró que no revelaría que ella fue la fuente de la información. En venganza, Fedra le escribió a Teseo una carta donde reclamaba que Hipólito la había violado. Teseo le creyó y maldijo a Hipólito con una de las tres maldiciones que había recibido de Poseidón. Como resultado, los caballos de Hipólito se asustaron por un monstruo marino y arrastraron a su jinete a la muerte. De forma alternativa, después de que Fedra le dice a Teseo que Hipólito la había violado, Teseo mata a su hijo y Fedra se suicida por la culpa, ya que ella no pretendía que Hipólito se muriera. Más tarde Artemisa le dice la verdad a Teseo. En una tercera versión, Fedra simplemente le dice a Teseo y no se suicida; Dionisio envía un toro salvaje, el cual aterroriza a los caballos de Hipólito. ¡Esta es la historia!