Renoir presentó La Bailarina en la primera exhibición Impresionista en 1874. Representa a una encantadora, joven niña rubia quien levanta sus enaguas de tul con un agraciado gesto. Aunque el mismo artista nunca identificó a la modelo, es casi seguro que su nombre era Henriette Henriot. Ella era una joven actriz quien posaba de forma regular para los artistas a mediados de la década de los 1870s. Henriot probablemente posó para Renoir para ganer dinero y para darse a conocer, ya que lograría una modesta fama apenas a finales de la década de 1880, cuando se da a conocer por sus roles en comedias ligeras y con frecuencia comedias "risqué" o subidas de tono. Contrario a los trabajos de la mayoría de los otros artistas en el grupo, las pinturas de Renoir fueron relativamente bien recibidas.




La Bailarina
Óleo sobre lienzo • 142.5 x 94.5 cm