Gustav Klimt fue un simbolista austríaco prominente del giro del siglo XX. Su obra, a casi un siglo de su muerte, ha permanecido mundialmente reconocida debido tanto a su sensualidad y erotismo, como al hecho de que su visión sigue siendo vibrante y relevante, incluso en la sociedad altamente visual y empapada de los medios de comunicación en la que vivimos. Las imágenes mitológicas eran un tema frecuente en la obra de Klimt. Me parece que los ojos deslumbrantes y severos, así como la firme postura de Atenea son elementos fascinantes. Me encanta la yuxtaposición de la figura clásica griega en el fondo con el rostro vagamente asiático sobre su coraza.




Palas Atenea
óleo sobre lienzo • 75 × 75 cm