Primera impresión: Horrible! Macabro! Desagradable? El truco para poder apreciar esta obra yace en meterse dentro de la mente renacentista, y para hacer esto sólo nos tenemos que preguntar, para empezar, porqué alguien querría mirar a tal imagen.
La religión cristiana formaba una parte central de la vida en el renacimiento, y estaba presente en todos lados en el arte de este período: representaciones de Cristo, de la virgen o de cualquier multitud de santos llenaban pinturas, arquitectura, altares y manuscritos. Las imágenes también se relacionaban con la vida después de la muerte, y podemos ver recordatorios en el arte de la trascendencia de la vida, y la importancia de vivir una vida justa de forma de ser aceptado luego en el Cielo. En la mente del hombre renacentista esta conciencia de la muerte y de la necesidad de prepararse en la vida para lo que viene después era extrema, pero no extraordinaria.
Imágenes impresas como las que pueden haberse realizado de este grabado holandés se refieren a la vida espiritual interior. Notamos primero la proliferación de calaveras que nos confrontan con el tema en cuestión: lo inevitable de la muerte. La escena está dispuesta dentro una abovedada tumba gótica donde en el fondo un cuerpo se ha descompuesto en huesos. Una víbora – símbolo del demonio en el arte cristiano- introduciéndose en uno de los orificios de la caravela, nos advierte sobre el pecado. La posición del cuerpo aparece como accidental y el hombro se encuentra estropeado porque la descomposición ha hecho que se cayera hace mucho tiempo, revelando al espeluznante cuerpo. Sobre el cuerpo se encuentra la figura de Moisés sosteniendo los Diez Mandamientos. Se encuentran muchas inscripciones en la imagen que, de acuerdo con el British Museum, ‘refuerzan el tema central’ sobre vivir una vida pía y atenta de forma de tener una buena muerte.
Los grabados podían ser impresos en grandes cantidades lo que significa que esta imagen puede haber estado extensamente disponible y relativamente accesible, y su producción por lo tanto revela profundos valores religiosos invertidos en el arte que expresan la necesidad de considerar al viaje de la vida y sus incertidumbres, y brindan un sentido de propósito a algo que en última instancia se rompe facilmente. Mortalidad, muerte y decadencia eran una parte intrínseca – e inevitable – de la vida diaria: era importante contemplar en las cuencas de una calavera para recibir significativos mensajes.
Nuestra reacción a esta imagen puede decir también mucho sobre la vida moderna: contemplación sobre las calaveras y mortalidad? No gracias! Sin embargo sólo porque no siembre buscamos activamente estos temas, esto no nos proteje de ellos: sólo necesitamos contemplar nuestra propia experiencia o leer las noticias para saber que estos temas no han cambiado demasiado. En este sentido estamos muy ligados a nuestros antecesores renacentistas a pesar de estar a cientos de años de distancia.
- Sarah