Una dama elegantemente vestida sostiene en pie una cruz de madera, en la que se aprecian claramente agujeros de clavos. La cruz la identifica como Santa Elena, quien descubrió la Vera Cruz en que Cristo fue crucificado y madre de Constantino el Grande, el primer emperador romano cristiano. Las sofisticadas vestiduras y las joyas de oro de la mujer, sin embargo, la identifican como una dama alemana acomodada del siglo XVI. La pintura podría ser un retrato alegórico, que quizás representara a un miembro de la corte de Wittenberg, donde Cranach trabajaba como pintor de Federico III, elector de Sajonia. Los retratos alegóricos o históricos eran medios populares de atribuir al modelo las cualidades ejemplares de un personaje histórico; en este caso, el tema del retrato se asocia con la nobleza y la fe piadosa de Santa Elena. Las formas curvilíneas decorativas y el diseño decorativo de la obra reflejan la célebre atención de Cranach por los detalles de la superficie.


Santa Elena con la Cruz
óleo sobre tabla •