Bodegón con Fruta y Roemer by Pieter Claesz - 1644 - 104.5 x 146 cm Szépművészeti Múzeum Bodegón con Fruta y Roemer by Pieter Claesz - 1644 - 104.5 x 146 cm Szépművészeti Múzeum

Bodegón con Fruta y Roemer

óleo sobre lienzo • 104.5 x 146 cm
  • Pieter Claesz - Alrededor de 1597 - 1 de enero de 1660 Pieter Claesz 1644

En los últimos años, los académicos han establecido que Pieter Claesz, pintor holandés por excelencia, realmente llegó a Haarlem desde las provincias del sur. La influencia de Antwerp se puede notar en sus obras más tempranas, pero para finales de los 1620s, aplicando a sus bodegones las técnicas de tonalidades difundidas entre los pintores holandeses, él desarrolló su propio estilo idiosincrático. Sus pinturas transmiten un gusto por lo puritano y protestante, en un sorprendente contraste con los bodegones coloridos y ornamentales de los maestros flamencos. Lo que después se conoció como el bodegón monocromático se volvió muy popular, y al poco tiempo Pieter Claesz tuvo muchos seguidores, imitadores y formó una corriente. El secreto de sus efectos fue una composición de pocos elementos vistos realistamente y de cerca, concentrándose en representar los materiales con un naturalismo casi tangible. Sin embargo, el atractivo conjunto de objetos finos y comestibles, a través de una yuxtaposición de adornos aparentemente aleatoria, nos empuja a pensar mientras nos detenemos en los detalles y nos atrae hacia el mundo privado del artista.

Este bodegón inusualmente grande, enriquecido con elementos decorativos y pintado con un socio, es una pieza especial de su creación. No era poco común que los maestros holandeses que trabajaban para el mercado, se especializaran en funciones determinadas, y por tanto, colaboraran entre ellos en algunas pinturas. Lo que sí era raro es que diferentes objetos en un bodegón fueran pintados en una coherente composición por diferentes manos. Debido a que este es el único ejemplo que sobrevive de una obra de Pieter Claesz en la que su monograma y la firma de otro artista con fecha claramente legible coexisten, esta obra nos da fuerte evidencia de su cooperación. La parte más intensa y pronunciada, con la enorme copa Roemer y el vaso Berkemeyer derramado a su lado, los trozos de pan sobre el plato de metal, y el mantel blanco con pliegues compactos, son el trabajo de Pieter Claesz, y las frutas esplendorosas que ocupan la mayor parte de la imagen son de Roelof Koets. No obstante, el sumamente modelizado lado izquierdo, y el suave pero más colorido y decorado lado derecho se combinan para lograr una totalidad plenamente coherente. Colocada frente a una tonalidad entre café y verde olivo, la aguda iluminación resalta lo blanco del mantel y el pan, el vino reflejando dorado en el vidrio, el reflejo de la ventana, las manzanas y el gran racimo de uvas.

El contenido de ambos lados se complementa mutuamente. El vino y el pan iluminados, símbolos de la eucaristía, hacen referencia a la sangre y el cuerpo de Cristo. La manzana podría insinuar a los espectadores contemporáneos la caída del hombre, y las uvas son otro símbolo de Cristo: así como el cuerpo del mesías fue quebrantado, así las uvas se destrozan para hacer una elevada bebida. Las alegorías de la caída del hombre y la redención nos podrían parecer exageradas en un bodegón de tan sensual belleza, pero en la Holanda protestante, los fenómenos naturales y los objetos comunes tenían la función de transmitir ideas religiosas. Y quizá los escondidos mensajes devotos daban un tipo de excusa al artista para pintar, y a los ciudadanos piadosos de disfrutar la belleza y los placeres de la vida en magnífica abundancia.