Es una escena festiva y atractiva: ocho hombres disfrutan de un día sobre el agua mientras se dirigen al puerto río abajo, con la lancha cargada de artículos, como pieles y mantas procedentes de paradas en varios puestos comerciales. El viaje se acerca a su fin y los hombres lo celebran; algunos se regocijan con música y danza mientras que otros descansan sobre la cubierta. El artista estadounidense George Caleb Bingham se especializó en escenas como estas de la vida cotidiana a lo largo de un gran río durante el siglo XIX.
Fundamentalmente un artista autodidacta, Bingham comenzó su carrera como pintor de retratos y realizó casi 500 a lo largo de su carrera. No obstante, es más conocido por sus escenas de la vida en la frontera estadounidense, que experimentó de primera mano. Criado en Misuri, vivió allí toda su vida excepto durante tres años durante los que se asentó en Düsseldorf y trabajó en una comunidad de artistas estadounidenses. La frontera del Oeste le ofreció una gran variedad de temas para sus pinturas: lancheros, comerciantes de pieles, tramperos y nativos americanos. Los alegres lancheros se convirtió en una de sus pinturas más famosas. Vendida a la American Art Union (Unión de Arte Americana), una organización basada en la suscripción que promovía el arte nacional, fue obsequiada a uno de sus miembros durante un certamen anual en 1846. Al año siguiente, se hicieron 10000 reproducciones y se repartieron entre los miembros de la organización. La pintura se hizo muy conocida. No solo capturaba el encanto del indómito Oeste y la expansión hacia el mismo, también tenía un atractivo democrático al representar a gente común trabajando y divirtiéndose.
El artista de Misuri, como fue conocido Bingham, fue un apasionado del proceso democrático estadounidense y posteriormente, haría una serie de pinturas centradas en las campañas y las elecciones. No solo representó sus visiones políticas en el arte, sino que también tuvo un papel activo en la política de Misuri al ocupar varios cargos electos y designados.
- Martina Keogan