Entre los años 717 y 706 a.C., el Rey Sargón II construyó un nuevo palacio en Khorsabad (Irak). Como en cualquier otro palacio Asirio, la escultura resultaba de gran importancia. Frisos y relieves mostraban escenas de relaciones diplomáticos y asuntos políticos.
Esta escena situada en el patio ceremonial al que se abría el salón del trono simboliza el dominio del rey Asirio, que se extendía de Persia a Chipre. Los pueblos bajo el gobierno del imperio Asirio debían pagar un tributo al emperador, que para el pueblo libanés se tradujo en envíos de madera de cedro. Como se puede apreciar, los troncos de cedro se transportaban en barcas, posiblemente a través del río Éufrates. La madera libanesa era famosa por su calidad y se consideraba un material de construcción de lujo.
La perspectiva de este relieve no resulta realista porque todos los elementos presentan el mismo tamaño, lo cual era aceptable cuando se cubrían muros enteros con el mismo diseño. Sargón II murió en el año 705 a.C., por lo que el rey tan sólo pudo disfrutar de los relieves durante menos de un año. Al morir en el campo de batalla, no pudo recuperarse el cuerpo ni celebrarse el funeral en la capital, lo que hizo que el palacio se considerara maldito. Por esta razón, la gente abandonó la ciudad de Khorsabad al año siguiente.
A mediados del siglo XIX, los franceses realizaron excavaciones en este palacio, lo que explica por qué hay una sala entera en el museo de El Louvre de París dedicada a la reconstrucción de la escultura Asiria de Khorsabad.
- Coraline Méric
P.D. Aquí puedes conocer al Leonardo persa: Bihzad.