Pintado durante su triunfal regreso de París en 1897, el retrato que Henry Ossawa Tanner hizo de su madre sirve a la vez de sentido homenaje a Sarah Tanner, figura central y cimentadora de su numerosa familia afroamericana, y de gozosa celebración de los recientes logros de su hijo en la carrera que había elegido. A pesar de la oposición inicial de sus padres, Henry Ossawa Tanner perseveró y alcanzó un gran éxito en el mundo del arte.
En cuanto a la composición, esta obra se inspira en otra obra de arte estadounidense muy famosa: Retrato de la madre del artista, de James Abbott McNeill Whistler, de 1871. Sin embargo, Tanner se aleja significativamente de la fría austeridad de la obra de Whistler. En cambio, ofrece una representación cálida y afectuosa de una personalidad fuerte, sensible y contemplativa.
Esta pintura forma parte de nuestra celebración del Mes de la Historia Negra :)
P.D. Henry Ossawa Tanner era conocido por sus bellas pinturas religiosas y escenas de la vida afroamericana, que le convirtieron en el primer pintor afroamericano de éxito internacional. Más sobre su vida. Para saber más sobre arte afroamericano, consulta los siguientes artículos.