Pasemos a un relajante paisaje marino de la costa francesa.
La hermosa puesta de sol vista desde Pourville, encendiendo el cielo en tonos rosas y morados sobre el Canal de la Mancha en 1882, es un gran ejemplo de cómo Monet se enfrentaba al arte. Al captar el momento preciso en que el sol se oculta bajo el horizonte, Monet retrata hábilmente el mar reflejando los tonos brumosos del cielo. A Monet le encantaban esos momentos, pues estaba muy atento a las variaciones de la luz y los colores.
Tras visitar Pourville, Monet expresó a su compañera, Alice Hoschedé, su admiración por el pintoresco entorno y lamentó su tardío descubrimiento de un lugar como aquel, donde el mar estaba al alcance de la mano ("no podría estar más cerca del mar… solo lamento no haber venido aquí antes"). Esta pintura sumerge al espectador en un paisaje sereno, rico en colores y desprovisto de actividad humana, que ofrece una vista del ilimitado océano Atlántico. Monet sentía especial predilección por la costa de Normandía y a Pourville y se inspiraba en las vistas prístinas del mar y el cielo. La sencillez y la cruda belleza desafiaron a Monet a explorar formas nuevas de representar el espacio y la interacción entre los elementos, lo que marcaba sus contribuciones al género con un distintivo toque de innovación.
Estas pinturas son un gran ejemplo de cómo el arte puede calmar nuestros nervios y llevarnos a otro estado de ánimo.
P.D. ¡Me encanta Monet! Si a ti también te gusta y quieres aprender más sobre su vida y su forma de pintar, echa un vistazo a nuestro Megacurso en línea sobre el Impresionismo :) Te lo advierto... es enorme y está lleno de historias de la historia del arte (y un poco de cotilleo).
P.P.S. Y aquí puedes explorar el arte de Monet a través de 10 de sus pinturas, que te darán una mejor idea de los temas que solía representar.