El reflejo de la luz en el agua y en las soleadas paredes de la Alhambra, joya de la arquitectura española, se alinean a la perfección con la determinación de Joaquín Sorolla y Bastida para representar las efímeras cualidades de la luz bajo diversas condiciones. Emulando a los arquitectos de la Alhambra, quienes combinaron magistralmente luces y sombras, piedra y agua, Sorolla representó los complejos patrones formados por la interacción entre arquitectura, agua y luz. Las sombras proyectadas en los muros por las delgadas columnas bailan en la superficie del agua, cuya apariencia líquida es sorprendente, especialmente si tenemos en cuenta las gruesas y expresivas pinceladas de Sorolla.
Construida entre los años 1238 y 1358, la Alhambra, que se extiende a lo largo de 14 hectáreas, fue la última fortaleza islámica de Europa occidental durante el medioevo. Aquí, los diseños de la arquitectura árabe alcanzan su punto culminante y presentan una visión etérea que eclipsa sus resistentes muros de piedra y su estructura de estuco.
¡Me encanta el toque impresionista que tiene esta pintura!
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P. P. D.: Sorolla fue un maestro de la representación de la atmósfera de la costa mediterránea. Explora el arte luminoso de Joaquín Sorolla.