Este lienzo fue el primero que realizó Paul Gauguin en los dos meses que pasó en La Provenza con Vincent van Gogh en 1888, tras un productivo verano en Pont-Aven. Gauguin no quería centrarse en la realidad visible, como hacía el impresionismo, sino que prefería alterar las formas y los colores de la naturaleza como una respuesta subjetiva al paisaje. Sin embargo, en esta composición Gauguin enfatiza las formas y la estructura. El enfoque rural y los colores intensos reflejan la influencia de Van Gogh, pero la imagen le debe mucho más a Paul Cézanne. La cuidadosa integración de los almiares y las casas reflejan la preocupación de Cézanne por la geometría.
P. D.: Paul Gauguin fue uno de los postimpresionistas más innovadores. Descubre su arte a través de estas 10 obras de Gauguin.