Un misterioso perfil con un ojo amarillo fosforescente se asoma desde detrás de un ramo de flores exóticas sujetando otra flor frente un fondo violeta. Esta combinación de un rostro frecuentemente demoníaco o enigmático con un bodegón (un género típicamente desprovisto de presencia humana salvo a través de sus huellas) aparece en la obra de Gauguin desde una etapa temprana. Su primer viaje a Tahití en 1891 influenció esta pintura: la cultura polinesia, su entorno natural y su gente dejaron una impresión duradera en Gauguin, quien se instaló allí definitivamente en 1895. Vivió en la isla hasta su muerte en 1903 y exploró la vida y el misticismo polinesios a través de pinturas, grabados y esculturas.
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P. D. Paul Gauguin es famoso sobre todo por sus pinturas de mujeres tahitianas, pero también realizó muchos bodegones. Échale un vistazo a las pinturas de fruta de Gauguin.