A diferencia de representaciones posteriores de esta escena, el maestro renancentista alemán Albrecht Altdorfer no muestra el momento en el que Susana, la bella esposa de un hombre rico llamado Joaquín (Daniel, 13), es sorprendida por los dos ancianos de Babilonia.
Aquí vemos a los dos hombres antes y después del suceso. A la izquierda, ambos aparecen agazapados bajo un árbol, esperando el momento. A la derecha, estos son lapidados por calumnia delante del palacio. En el centro, la joven disfruta ingenua de su baño, asistida por sus doncellas. El palacio es una obra maestra que demuestra la destreza del artista para representar la arquitectura. Al recibir inspiración de fuentes italianas, Altdorfer fue el primero en utilizar la perspectiva angular o de dos puntos en el arte alemán. Existe (en Düsseldorf) un boceto preliminar con alteraciones en algunos detalles. Fue trasladado al tablero con la ayuda de una cuadratura, un esquema de perspectiva. La diversidad de vegetación hace referencia a la moraleja de la historia. El verbasco en primer plano junto a la escalera señala la valentía de Susana frente al mal, y la ortiga junto a este simboliza los deseos impuros de los hombres.
Presentamos la obra de hoy gracias a la Pinacoteca Antigua de Múnich.
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P. P. D.: Esta pintura fue seleccionada por el personal de la Antigua y la Nueva Pinacoteca como una de sus preferidas. ¿Te apetece saber cuáles son las obras favoritas de quienes trabajan en estos museos?